miércoles, 31 de marzo de 2010

akita inu


El Akita Inu es un perro mediano capaz de realizar la labor de un perro grande. Siendo el más alto de los perros japoneses, ha sido empleado en actividades que en otras partes del mundo se han usado perros más grandes o especializados. A través de los años este perro a sido cazador (desde patos hasta osos), perro de pelea, símbolo de riqueza y prestigio (poseer un Akita era un honor sólo permitido a la nobleza), símbolo y talismán de buena suerte (tanto que una estatuilla del Akita se da cuando nace un bebe o cuando alguien se enferma), y desde julio de 1931 el Ministerio de Educación Japonés lo declaró Monumento Nacional.

Mas de todas sus cualidades, es la fidelidad al amo tal vez la más excepcional. Una anécdota, bien documentada ya que según ocurría el mundo entero observaba, es la de un Akita que le fue fiel a su amo hasta su muerte. Muy común en muchos perros, excepto que en este caso el amo murió nueve años antes que el perro. El relato cuenta así: El profesor Eizaburo Ueno, residente de Tokio, adquirió uno de estos perros. En orden de ir a su trabajo, el profesor tenía que tomar el tren. Por la mañana el Akita, llamado Hachiko, le acompañaba hasta la estación. Por la tarde Hachiko volvía a la estación y allí esperaba a su amo que regresaba en el tren de la tarde, acompañándolo de vuelta a la casa. Un día, el 25 de mayo de 1925, el profesor sufrió una trombosis fatal en el trabajo, no regresando a la estación donde le esperaba su fiel amigo. Hachiko permitió ser atendido por los familiares del profesor pero todas las tardes, hasta el 8 de marzo de 1934 que murió, fue a la estación a esperar el tren de la tarde. Hachiko tenía once años y cuatro meses cuando finalmente logró reunirse con su amo. En la estación, Shibyuo Station, se edificó una estatua en honor a la lealtad de Hachiko.

miércoles, 24 de marzo de 2010

El Aye Aye: un animal en peligro de extincion por ser feo.

  • Es de la familia de los lémures y la población de Madagascar acaba con él porque creen que es un demonio.
  • Está en peligro de extinción y un grupo de conservacionistas se enfrenta al reto de acabar con las supersticiones de los nativos.
  • El aye aye es un animal marcado por un infausto destino: está en peligro de extinción porque es muy feo.
  • Es del grupo de los lémures y el único superviviente de su familia, aunque su población decrece a un ritmo alarmante, en parte porque los habitantes de Madagascar (lugar donde habita este extraño animal) le consideran una criatura endemoniada y muy peligrosa.
  • Creen que si apunta a una persona con su tercer dedo, ésta muere repentinamente y de modo horrible
  • El hecho de que le consideren un animal poseído por espíritus malignos le coloca en el punto de mira de los nativos, que le temen y odian a partes iguales.
  • Tanto es así, que circula el rumor de que si apunta a una persona con su tercer dedo, ésta muere poco después repentinamente y de modo horrible.
  • Un pequeño grupo de conservacionistas está luchando por preservar al aye aye de una extinción prematura, aunque por el momento los cazadores les llevan ventaja.
  • Es un animal nocturno, se alimenta de larvas y su cola suele ser más larga que el resto de su cuerpo; pesa de dos a tres kilos y puede vivir hasta 23 años.

Condenado por ser feo

  • Cuando nace, el aye aye tiene la cabeza muy pequeña, casi del mismo tamaño que sus orejas y los ojos saltones.
  • De su cuerpo sólo destacan los pulgares oponibles, la larga cola y unas enormes orejas
  • El pelaje tarda en crecerle y parece una rata con aspecto enfermizo, de cuyo cuerpo sólo destacan, además de las enormes orejas, sus pulgares oponibles.
  • Tiene un rostro muy inexpresivo y el hecho de que sea nocturno, rápido y gran saltador, ha hecho que las supersticiones se disparen en Madagascar.
  • Su dedo intermedio es sustancialmente más largo y delgado que el resto y en esa anomalía reside el mayor temor de los lugareños.
  • Temen al aye aye como si fuera el peor de los demonios, le persiguen y le cazan, sin que los grupos conservacionistas puedan hacer nada por él, hasta el momento.



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